Mi último y único deseo

No sé quién eres. Y seguramente tú tampoco sabes quién soy. Pero, ¿acaso importa? Creo que no. Si te interesa, tal vez más adelante te confiese mi nombre real. Pero, por el momento, prefiero permanecer en el anonimato.

Seas quién seas, mi carta (o mensaje, sigo sin saber cómo llamarle a ésto) ha llegado a tus manos, así que espero que hagas un buen uso de ella. Esta carta ha sido escrita con un único propósito, y yo tan solo espero que lo cumplas. Porque ese es mi último y único deseo.

Desconozco el año en el que estarás viviendo. ¿2030? ¿2040? ¿3000, quizás? Sea el año que sea, seguro que conoces la existencia de los Calaveras. Y no digas que no, eso sería mentir. Pero, solo como pequeño apunte, te lo recordaré (aunque ya debes saberlo, a juzgar por la reputación que han ganado y que seguramente seguirán teniendo).

Es una de las mafias más peligrosas que ha existido y que jamás existirá. Creo que comenzaron por los años 1950, o tal vez 1960. No lo sé con certeza. Y a día de hoy, 2014, siguen matando, asesinando a las personas por el puro placer de hacerlo, solo para sentirse superiores y poderosos.

¿Ahora los recuerdas mejor?

Soy una de sus mayores armas, por no decir la mejor. Aunque sospecho que eso sería ser egocéntrica. La gente me conoce por el nombre de Krystal Evelyn Banks. Seguramente me conozcas, por los numerosos asesinatos que cometí en su día. Y, si me conoces, es probable que también sepas que los abandoné sobre los veintiséis años, cuando me cansé de obedecer siempre. Desde entonces vivo con el miedo de que aparezcan mis antiguos compañeros de trabajo y me maten mientras duermo.

Supongo que te habrás cansado de tanto leer, de tanta charla sobre los Calaveras. No te hagas de rogar más, allá va el motivo de mi carta. Lo que te pido es… que acabes con los Calaveras. No tengo ni idea de cómo, ni si lo harás solo (o sola, desconozco tu sexo) o en compañía, ni qué armas usarás. Lo único que pido es que lo hagas, a la manera que más te plazca, pero que lo hagas.

Porque no pueden seguir vivos. Porque merecen morir.

No te asustes, por favor. Ignoro tu valor, tu valentía. Y aunque tampoco conozco si la fuerza de los Calaveras ha aumentado (que supongo que sí, pues cuando los vi por última vez ya eran muy fuertes) mi deseo sigue en pie. Lo único que ansío más que nada en este mundo, es ver cómo todos y cada uno de los miembros de los Calaveras caen al suelo, muertos.

Y, aunque sé que ya no estaré viva para verlo, mi anhelo no cesará, esté dónde esté.

Te he confiado mi más grande ambición, y solo espero que la cumplas. Tú puedes, desconocido que está leyendo esto. Por favor, cumple mi último deseo.

Gracias.

Katherine Kesley (por si seguías preguntándote mi nombre real)

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