La prueba de paternidad

Katherine bajó la mirada hasta posarla en sus botas de cordones. Klaus, sin embargo, mantuvo alta la cabeza, mirando fijamente a la chica de cabellos dorados como el sol. Sonrió, con los labios torcidos a la derecha. Aunque ella no podía verlo, sabía perfectamente que lo había hecho.

Un sobre pequeño asomó en el bolso marrón de Katherine y Klaus posó sus ojos en él. Se preguntó qué podría contener. Katherine no tardó demasiado en responder a su pregunta no formulada en voz alta.

– Es la prueba de paternidad.

Klaus casi tembló ante la pequeña confesión. Casi.

– ¿Prueba de paternidad? – preguntó a media voz.

Katherine asintió. Sacó del bolso el sobre y se lo tendió al chico. Éste lo aceptó de mala gana. El sobre se arrugó visiblemente.

– ¿Para qué quiero una prueba de paternidad? Ya ha quedado más que claro que el verdadero padre de ese bebé…

– Esa. Esa bebé – anunció Katherine -. Era una niña.

Klaus medio sonrió ante la confesión. Podría haber sido el padre de una niña…

– Lo que sea – dijo, regresando a la realidad -. Ya ha quedado claro que el padre de esa bebé es Elijah, no yo.

Katherine negó con la cabeza, de manera casi imperceptible.

– No… No lo sé con certeza. Él afirma serlo, pero sin embargo hizo una prueba de paternidad.

Klaus sintió cómo sus manos temblaron. Casi no podía creerse lo que estaba oyendo.

– Es decir. Que te follaste a casi todos los hombres de Nueva Orleans y aún esperas que yo sea el padre.

Katherine tuvo que hacer un gran esfuerzo por no gritar en aquel mismo instante. Tuvo que concentrarse en continuar la conversación.

– No me follé a toda la población de Nueva Orleans – dijo lo más calmadamente posible, aunque le fue difícil -. Pero sí, me acosté con tu hermano, de ahí la duda del padre de mi ahora muerta bebé.

– ¿Y qué quieres que haga, eh?

Klaus no pudo evitar volver a sentirse mal. Si la niña no era su hija, eso significaba que él…

Katherine señaló el sobre.

– Creo que todos nos merecemos saber la verdad. La verdad sobre quién era su padre.

Si la niña no era su hija, él habría hecho la cosa más horrible del mundo.

– Deseo de todo corazón que el padre seas tú, porque te quiero, te amo, aunque seas lo peor que le haya sucedido a mi vida. Pero otra parte de mí desea que el padre sea Elijah. ¿Y sabes por qué? Porque quiero que vivas tu vida eterna sufriendo la culpabilidad de haber matado la vida de la hija de otra persona que no eres tú.

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