Nunca tengas miedo de ser tú mismo #opinandosobreelmundo

Hace escasos minutos he leído una carta que ha escrito una chica que sufre de bullying en su escuela y en su entorno cercano por las circunstancias que relata en la carta. La carta en cuestión es la siguente (os la he traducido del catalán al español, así que luego no digáis que no os dedico tiempo y esfuerzo, queridos lectores míos):

La gente se ha portado bien conmigo, tengo amigos, buenas personas que me rodean, y quiero pensar que todo va bien, que la gente no es cruel. Sé que muchos dirán que a todos nos toca recibir, pero no lo encuentro justo. Desde pequeña me han perseguido las palabras de “Qué chico tan bonito”. ¿Cómo se llama?” “Tiene buena cara, el pequeño.”…

Pequeña, chica, Carla, me llamo Carla. Tengo nombre. Ya está bien, es una tortura. ¿No entienden el sentido del respeto? ¿No entienden las decisiones propias? Si una chica juega a futbol, rugby, o cualquier deporte considerado para chicos, ¿qué pasa? Si en lugar de llevar vestido con escote llevo tejanos, ¿qué pasa? Si me corto el pelo, ¿soy lesbiana?

La sociedad cada día está peor y te hace quitar las ganas de vivir. Soy débil. Me han hecho sentir como un monstruo y sigo sintiéndome así. Me miro en el espejo y veo a un chico. Me he convertido en las palabras de los demás. Poco a poco dejo las bambas por los zapatos de tacón. No quiero hacerlo. Pero tampoco quiero hacer el pena.

Solo pretendo que entendáis que esos que dicen “marimacho” no tienen personalidad. Tampoco los que dicen “Hola, chico…”. O sin ir más lejos, ¿quieres saber cómo se siente ese chico al que cada mañana le dices marica?

A todos aquellos de los que hablo en esta carta, al ver el título, la evitarán sabiendo que no tienen el valor suficiente para saber el daño que hacen. Ahora lo he conseguido, por fin he escrito todo lo que tenía que decirte.

Chicos y chicas que os sentís como yo. Sé que algún día explicaréis lo que sentís.

Carla.

Al leerla he sentido diferentes corrientes mentales. Por una parte, me he identificado bastante con el contenido de la carta. Yo he sufrido bullying de distintos tipos, y por eso entiendo qué dice la escritora de la carta. Por otra parte, he leído mil veces el tercer párrafo y me veo ahí, reflejada en esas palabras. Débil. Monstruo. Eso es en lo que la sociedad nos ha convertido. En seres extraños que temen mostrarse tal y como son para no hacer el ridículo o el pena.

La sociedad es cruel, demasiado, y la mayoría del daño tal vez no nos afecta directamente. Pero está. “Maricón”. Recuerdo un chico en mi clase que dejó de venir misteriosamente. Nadie sabía nada. Y a los dos meses lo visité en el hospital. Intentó suicidarse. ¿Por qué? Porque un par de imbéciles (y lo siento, pero es que a veces no me quedan otras palabras que las más vulgares para redactar estas cosas) le llamaban “maricón”, “nenaza”, “princesita”, y demás términos que ya os imagináis. Lo vi tan frágil, tan roto. Parece mentira, pero las palabras poseen un gran poder que, si no se usa con el debido cuidado, puede causar mucho daño.

Y nos callamos. Pensamos, ¿a quién demonios le interesa la historia de un pobre chico o chica que sufre día tras día?, y la historia queda para nosotros, en nuestro corazón, que cada día se rompe un poco más. Las palabras nos destrozan e intentamos ponerle remedio intentando quitarnos la vida, porque pensamos que no hacemos nada de provecho en este mundo.

La sociedad está entrenada para joder y hacer daño a la gente. Si no llevas los últimos pantalones de la marca tal no eres nadie. Y así empieza todo. Una tontería como tu ropa (tu identificador, tu marca personal) y a medida que avanza el tiempo se convierten en cosas como tus preferencias sexuales.

Y estoy harta, joder. ¿Y qué pasa si a mí no me gustan los tacones y decido ir todo el día en bambas de deporte? ¿O si me gusta el boxeo y disfruto dando palizas a la gente? ¿Me convierto en un monstruo de los que tanto se ríe la gente?

Las personas, la sociedad, nos limitan. Pues no. Llega el momento de romper las barreras que nos frenan y de seguir conduciendo nuestro coche hasta donde la gasolina aguante. Y de ser feliz. Demasiadas lágrimas derramadas. ¿Quieres darle un beso a alguien de tu mismo sexo? Hazlo. ¿Quieres teñirte el pelo de verde chillón? Hazlo. ¿Quieres ser tu mismo? Nunca dudes en hacerlo.

Como dijo Sharon Rooney en su famosa serie My Mad Fat Diary, nunca tengas miedo de ser tú mismo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s